Ovillo de lana

   Hoy escribo lento y con muchas pausas debido al fantabuloso sistema operativo, pero eso es otra historia. Actualizar la Chustería cada vez me cuesta más, porque desde el inicio esto nació como un mero blog, donde escribir fuera lo cotidiano, algunas entradas y tonterias para no perder el hilo sanjuanero, estar en contacto, yo poniendo paridas y metiendome con Rambo pero ni yo me veo con fuerzas de escribir ni ya me entero de las borregadas que pasen por el pueblo y es cosas como estas las que me hacen recapacitar y pensar si esto de estudiar fuera fue bueno. He intentado mantener amistades yendo y viniendo todos los fines de semana pero no puedo estar cuando se me necesita o quedar a tomar un café o una cerveza después de clase con alguno. Creo que era esto lo que quería estudiar y con ello conformar mi vida, pero a este coste diario y emocinal la verdad es que no.
   No es que San Juan sea un sitio donde yo quiera o pueda vivir, mi exilio en la playa no fue voluntario, por no decir de las zonas vetadas de mi pueblo. Para mí, Borregolandia supone el lugar donde está mi gente, donde, a pesar de mi situación, subo a ver a mi gente, porque sin ella hace más de cuatro años que estaría acabado. Algo parecido pasa en este pueblo turístico de la Marina Baixa, he conocido gente con la que he vivido intensamente pero he perdido el contacto. Eso es lo que me ha hecho reflexionar y por ello no quiero perder a la gente con la que tantas cosas he vivido. Siempre he sido yo el que he tenido que buscar donde está este o el otro, es algo normal para el menda, y eso implica mucho desgaste emocional. Puede ser que no sea mi mejor momento pero solo os pido que os acordeis de que casi siempre estoy por aquí, en San Juan, porque aunque odie ese pueblo y lo que ha supuesto para mi evolución personal, Altea me agobia, es un espacio claustrofóbico donde me siento cada vez más solo y encerrado.
   Odio sentirme impotente cuando se me pide ayuda y no puedo estar ahí. Solo se que desde hace un tiempo necesito bajar a San Juan cuantas veces pueda porque veo que esta es la última oportunidad que se me brinda para no perder el tren de la gente.
   Estoy harto de perder a gente y de quedarme solo. Todo me resulta como un ovillo, enmarañando, un montón de cosas confusas que me enredan en algo sin fin. Que me atan y aprisionan.
 
Fdo:
El redactor
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2 thoughts on “Ovillo de lana

  1. No estás sólo, ni ahora ni en tu soledad. Los hay que te añoramos siempre, y estaríamos contigo todos los días si la vida no nos hubiera alejado. ¡No desesperes, camarada!

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